Bangkok no descansa, de comidas por las calles con sus correspondientes olores -en 24 horas estoy odiando el cacahuete mezclado con no sé qué- de vendedores ambulantes, motoristas salvajes y tráfico imposible.
El bochorno es soportable, y sus gentes muy amables.
He visitado un templo hindú colorido con muchísimas personas entrando y saliendo descalzas y orando fervorosamente a imágenes de colores.
Después la biblioteca Neilson-Hays en un edificio colonial precioso...ahí estaba Tintin sobreviviendo al tiempo.
Ah! Y Jim Thompson's house, que es un remanso de paz thai en medio de la ciudad. Este hombre, americano, se dedicó a dar a conocer el arte y la seda tailandesa.
Ps. Molan las fichitas del tren!



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